lunes, 23 de mayo de 2016

Titanic - 1º BCD

The kids in the BCD group like the song “Titanic” so much that they asked me to record it so everyone could see how wonderfully they play it. Enjoy it!!!



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lunes, 2 de mayo de 2016

Diario Parmigiano - Día 12

  • Último día en el Liceo, qué rápido se me ha pasado la estancia. Los alumnos de quinto tienen hoy la terza proba, una especie de simulación de los exámenes finales. Pero, para que realmente se lo tomen en serio, no es únicamente una simulación, sino que los exámenes son corregidos y puntuados, y la nota cuenta en la media. Hay un poco de jaleo hasta que se colocan, ya que la clase es realmente pequeña, y tienen prohibido salir durante las tres horas que dura la prueba, así que tienen que ir antes al baño y todo eso. 
  • A segunda hora me despido de los alumnos de primero, casi no nos da tiempo ni a saludarlos, pues se nos ha hecho tarde con la historia de la terza proba, y a las nueve y media tenemos cita con el Preside en el otro edificio, para que por fin me firme un par de documentos que necesito para acreditar mi estancia. Antonella necesita hablar con él, además, de un par de cosas sobre los exámenes CLIL que hizo la semana pasada. Charlamos un rato sobre lo útiles que son estas experiencias, y de cómo siempre hay pequeños detalles de cosas que se hacen de un modo diferente y que resultan muy interesantes. Me cuenta con un poco más de detalle el funcionamiento de los códigos de barras y los tótems, y también hablamos de establecer colaboraciones en el futuro entre nuestros centros, hacer algún tipo de intercambio o incluso un Erasmus+ K2. 
  • Después vuelvo al Liceo Linguistico, porque he quedado para dar una clase en inglés a alumnos de quinto que están en un proyecto CLIL. La clase es de historia y están viendo las dos guerras mundiales, así que he preparado una clase sobre Stravinsky, concretamente sobre La Consagración de la Primavera, que se estrena en París en 1913, justo antes de comenzar el período. Como el Liceo está tan masificado, tienen algunas clases en el edificio de otro Liceo que está prácticamente enfrente, así que allí me voy acompañado por Chiara, la profesora. Son solo dieciséis alumnos, y en general compruebo que el nivel de inglés es realmente muy bueno. En los dos textos que he preparado hay vocabulario que en principio pensé que tendríamos que trabajar con detalle, pero no hace falta, lo controlan sin problemas. Están muy atentos, y en cuanto pregunto algo siempre hay alguno que quiere participar. Hay alguno que pasa más de todo, pero veo que sí que hay gente verdaderamente interesada. Un placer dar una clase así. 
  • En la última hora, Antonella tiene suplenzia, es decir, guardia. Es la dirección la que asigna quién tiene que ir a cada guardia, porque según me cuenta Antonella, esas horas se pagan, así que para evitar agravios es la dirección la que lo hace. Pero cuando llegamos a la clase, los alumnos tienen Asamblea: por lo visto, cada mes o dos meses, no me queda claro, cada clase tiene derecho a tener una asamblea en la que se dedican a tratar asuntos relativos a la marcha de la clase, si tienen problemas con alguna asignatura o algún profesor, etc. Naturalmente, tienen que pedir permiso porque algún profesor tienen que dejarles su hora. Me imagino que en este caso simplemente aprovecharon la última hora en la que sabían que su profe no iba a estar. Nos vamos a la sala de profesores y continuamos charlando, pero cuando llega la hora de salir, Antonella me dice que tiene que ir a “recoger a los alumnos” de la asamblea. Pongo una cara como si me hubiera dicho que venía del planeta Marte y que quería que la llevase ante mi líder. Pero es cierto, por lo visto al ser menores y no ser una de sus clases, tiene que ir a la hora de terminar y acompañarlos hasta la salida para comprobar que todo está correcto. 
  • Durante el rato que estamos en la sala de profesores seguimos comentando algunas cosas. Aquí, por ejemplo, las clases se mantienen unidas a lo largo de todo el Liceo, es decir, el grupo que se forma en primero sigue junto hasta el final, a menos, lógicamente, que haya algún problema o alguien prefiera cambiar. Eso crea en ellos una gran sensación de comunidad. También es frecuente, aunque esto ya no es fijo, que si un profesor empieza a dar clase a un grupo en primero, siga siendo él el que les de durante los diferentes años. Lógicamente, esto no siempre se logra, pero sí se tiende a hacer si es posible. También me llama la atención la gran independencia de unas clases respecto a otras. Por ejemplo entre nosotros sería imposible haber hecho el viaje a Irlanda solo con 3ºF, por decir algo, pero aquí sí. Lógicamente, si dos clases deciden hacer el mismo viaje, lo harán unidas, pero no tienen que ser clases del mismo nivel, por ejemplo. De hecho, por ejemplo también es factible que dos profesores de la misma materia usen libros distintos en el mismo curso, algo que en España sería impensable. 
  • Con todo esto llego al final de mi estancia en Parma, aunque hasta el domingo no tengo el vuelo de vuelta a Zaragoza, pero es mi último día en el Liceo. La experiencia ha sido magnífica y realmente enriquecedora. Solo puedo terminar este minidiario agradeciendo a toda la sección lingüística del Liceo Statale Scientifico Guglielmo Marconi su acogida, y muy especialmente a mi Professoressa Accogliente, Antonella Piazza, su enorme amabilidad y el esfuerzo que ha hecho para que me encontrase a gusto, yendo realmente mucho más allá y tratándome como a un amigo, que realmente es como me he sentido en todo momento. Nos veremos pronto, pues a final de mayo viene ella a Zaragoza a hacer la experiencia equivalente, espero que para ella resulte tan interesante como ha sido para mí la estancia en Parma. 

viernes, 29 de abril de 2016

Diario Parmigiano - Día 11

  • Me las arreglo para recuperar parcialmente la salud mental, así que hoy consigo que las dos  lecciones que doy correspondan con los grupos a los que tengo que dárselas, todo un avance. A primera hora vuelven los alumnos de quinto y un grupo de cuarto que ha reclutado Antonella, y les doy la clase sobre la guerra civil. Como los de quinto la han estudiado, conocen los datos básicos, y lo que hago es centrarme en las canciones, dos por cada bando. Hablamos de la función de las canciones en un tiempo de guerra, y escuchamos y analizamos los textos, vemos las diferencias, solucionamos vocabulario, lo típico de una clase en lengua extranjera. Y a segunda hora vienen otros dos grupos de cuarto, y repito la clase que les largué ayer a los de quinto, aunque con una diferencia: hay un chico que toca el acordeón, un verdadero fiera, con lo que no nos limitamos a escuchar “De los álamos vengo”, sino que pongo a todo el mundo a cantarla, todo muy participativo y pedagógico. :-) 
  • Vamos a la sede, que es como llaman aquí al edificio principal del Liceo (aunque en realidad hay más alumnos en el nuestro, pero digamos que es la sede central). Consigo una libreta de justificaciones y hablo un poco con una mujer de administración que me explica con más detalle cómo funciona todo el asunto del código de barras, la tarjeta de los alumnos, la justificación, etc. 
  • Intentamos, ya que estamos allí, hablar con el “Preside”, el director, pero no hay manera. El Preside, en principio, no tiene que ser profesor, aunque en este caso lo haya sido. Y no se ocupa solo de una escuela, sino que tiene varias a su cargo, con el resultado de que no para un momento. Hoy en realidad hemos pedido cita para poder hablar con él, ya que quería despedirme y necesitaba su firma y sello en un par de documentos. 
  • Por la tarde hay reunión de departamento de lenguas extranjeras: todos los profesores (bueno, prácticamente todas profesoras menos dos profesores) de inglés, francés, español, alemán y chino. Con lo grande que es el Liceo (unos 2000 alumnos), más que una reunión parece una manifestación, de hecho la reunión tiene dos partes, una general, coordinada por Antonella Tosi, que es otra profesora de español que ocupa un cargo semejante al de jefe de estudios, y luego cada subdepartamento se reúne ya solo, con lo que eso ya se parece un poco más a nuestras reuniones de departamento. Analizan el estado de la programación, las didácticas empleadas, y están ahora con el posible cambio de libros, es decir, lo mismo que nosotros. 

miércoles, 27 de abril de 2016

Diario Parmigiano - Día 10


  • He impartido hoy una clase en español, y como parece que tenga la cabeza en Pernambuco en vez de en Parma, me he hecho un lío y he dado la clase que no era. :-) Me explico: había quedado en dar hoy una clase en la hora de historia a los alumnos de quinto (es decir, un año más mayores que nuestros alumnos de segundo de bachillerato, si no contamos las repeticiones. Empiezan el Liceo a los 14, lo que equivaldría a nuestro tercero, y permanecen en él durante cinco años). Como han estudiado la guerra civil, había pensado hacer un repaso general de los datos más importantes y las relaciones internacionales para luego centrarme en analizar un par de canciones de cada uno de los bandos, por llevarme la cosa un poco más a mi terreno. Por otro lado, había quedado con la profesora de música en hacer una clase mañana, también en español, con alumnos de cuarto, y había pensado hacer un breve recorrido por varias épocas de la música española basándome en una canción popular, “De los álamos vengo”, de la que hay versiones muy diversas a lo largo de la historia. Bueno, pues me hice un lío de días y hoy les he dado a los de quinto la clase sobre la música. La verdad es que han sido encantadores, me han escuchado súper atentos, han tomado notas, un lujo. El alumnado de este liceo es una de las cosas que me gustaría llevarme a España, desde luego. :-) En fin, no ha sido grave, mañana les daré la clase que ya he dado hoy a los que se la tenía que haber dado, y Antonella ha buscado otra hora para que les dé a los de quinto lo que les tenía que dar a los de quinto. Ya sé que parece que me haya vuelto loco, pero estoy prácticamente seguro de que a lo mejor no es así del todo. 
  • Continúo investigando sobre los asuntos de organización que más me interesan, concretamente la justificación de las guardias. El proceso es el siguiente: si un alumno ha faltado, o tiene algo que justificar, o tiene que salir antes, le deja la libreta de la que hablé el otro día encima de la mesa del profesor a primera hora de la mañana, sea el profesor que sea, aunque no sea el tutor. El profesor comprueba, firma, y recorta una de las partes de la papeleta, que guarda en una carpeta que se deja en un cajón de la mesa. Al final del período, el trimestre o lo que sea, el tutor comprueba la carpeta. En principio debería comprobar una a una todas las papeletas que haya, pero en la práctica en la mayoría de los casos no es necesario, porque no tienen apenas casos de absentismo y en general la mayoría de las justificaciones son reales, pero si hay dudas con algún alumno sí que se comprueba más detalladamente. Las papeletas tienen un código de barras que corresponde a cada alumno, es decir que las libretas están personalizadas, porque con ese código los alumnos también pueden timbrar en el tótem de la entrada, aunque tienen una tarjeta específica para eso. El único detalle que me he dado cuenta de que me falta por averiguar es cómo se hace esa personalización, es decir que el código de barras coincida con el de la tarjeta del alumno en concreto.  


  • He hecho algunas fotos del Liceo, porque me he dado cuenta de que casi no había hecho ninguna, para tener un poco de documentación gráfica. 

Tablón de guardias. En esto somos más modernos nosotros. 

Entrada al Liceo, Via Umberto Benassi



Pasillo

Escalera principal

Decoraciones en una sala con ordenadores en la que los profesores suelen recibir a los padres. 

Diaro Parmigiano - Día 09

Tras el puente, ya que el 25 de abril es fiesta nacional en Italia, retomamos las clases. 


  • Continuamos con las clases, y aprovecho un rato para hablar con Antonella de las reuniones de equipos docentes y las juntas de evaluación. Se reúnen con bastante más frecuencia que nosotros, porque hacen cada mes un consiglio di classe, el equivalente a una junta de evaluación pero sin notas, es decir, una reunión de todos los profesores de una clase, con un orden del día perfectamente detallado, para analizar el progreso del curso, señalar los problemas que puedan aparecer y buscar soluciones. También si en la clase hay algún alumno con necesidades especiales se analiza su proyecto educativo y se comprueba que es adecuado. Cada dos meses, además, participan representantes de los alumnos y de los padres. Al final de cada período o de cada año, realizan el scrutinio, que sería propiamente lo que nosotros llamamos junta de evaluación. 
  • También hablamos un poco más de la figura del “insegnante di sostegno”, lo que nosotros llamaríamos un profesor de apoyo. Antonella ha sido insegnante di sostegno, así que conoce bastante bien el tema. Los profes de apoyo están asignados a clases concretas, clases en las que haya algún alumno con necesidades educativas especiales, sean por discapacidades físicas, psíquicas o por cualquier otro tipo de problema. Pero, aunque en principio suelen centrarse en ese alumno durante las horas en las que están en clase, que no son todas, en realidad se trata de un apoyo para toda la clase, es decir que no necesariamente el profesor saca al alumno de la clase para trabajar con él, aunque pueda hacerlo en algún momento si se decide que es lo adecuado, sino que la idea es que está tanto para ayudar al alumno con dificultades como al resto de la clase, tanto a integrar socialmente al alumno como a ayudarles en caso de que el ritmo de la enseñanza se vea de algún modo ralentizado por la presencia de ese alumno. No parece haber programas diversos, del tipo diversificación, PAB, etc. como los que tenemos en España, pues tienen muy arraigada la idea de no segregar a los alumnos y procurar que estén integrados por encima de todo. Por lo que me cuenta, algunos profesores consideran a los insegnanti di sostegno como una especie de auxiliares de repaso, pero en realidad no es ésa su función. 
  • He averiguado un poco más sobre el sistema de tarjetas con código de barras, incluso he grabado un pequeño vídeo de un alumno pasando la tarjeta. El Liceo Marconi tiene dos sedes, una digamos que es la principal, donde está el Liceo Scientifico, y otra es la nuestra, que es donde está el Liceo Linguistico. Hay que explicar que aquí llaman Liceo tanto a la institución en la que se estudia (lo que para nosotros sería el Instituto) como a los estudios que hacen (lo que para nosotros sería la ESO, Bachillerato, Fp, etc.). Normalmente los distintos Liceos (Scientifico, Linguistico, Classico, Tecnico, Artistico) son instituciones diferentes, pero el nuestro, pese a llamarse oficialmente Liceo Statale Scientifico Guglielmo Marconi, tiene una sección de Liceo Linguistico, que además tiene un éxito enorme de alumnos, y están prácticamente desbordados. Los alumnos empiezan el Liceo con 14 años, más o menos como nuestros alumnos de tercero, y son cinco cursos, es decir que están en el Liceo un año más que los nuestros. 

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  • Toda esta explicación venía por las tarjetas con códigos. En el Liceo Linguistico hay un tótem, que es como llaman al lector, porque solo tiene una entrada. En el Scientifico, lo que todos llaman la Sede, hay dos en dos puertas diferentes. Si un alumno del Scientifico pasa su código por el tótem del Linguistico (están a cinco minutos uno de otro), también sirve, pues a veces los alumnos de uno van al otro a hacer alguna actividad. Tienen que pasar la tarjeta por la mañana, y si lo hacen con un retraso de más de un número de minutos determinados, los padres reciben inmediatamente un sms de aviso, y el retraso debe ser justificado mediante la libreta de la que hablé el primer día, y de la que voy a intentar hacerme con un ejemplar. Al salir no tienen que pasar la tarjeta, a menos que salgan antes de tiempo por alguna razón, que también debe estar justificada. 

sábado, 23 de abril de 2016

Diario Parmigiano - Día 05

Día 5

  • Sigo comprobando lo importantes que son aquí las “interrogazioni”, los exámenes orales de los que hablaba el otro día. Hoy Antonella ha dedicado varias clases a hacerlos, y realmente son duros. No sé si a un alumno nuestro de primero de bachillerato le preguntasen oralmente por el contexto cultural de la Celelstina se desenvolvería como lo hacen los alumnos de aquí. Obviamente no tendrían problemas con el lenguaje, pero los contenidos que dan son verdaderamente mucho más profundos de lo que se podría esperar. No en vano la asignatura no es “Lengua extranjera”, sino “Lengua y cultura”, y no solo se limitan a España, también tratan literatura de Hispanoamérica. La cosa es dura para los chavales, y hoy por ejemplo varias chicas (es un liceo lingüístico y las chicas ganan por mayoría aplastante) han acabado llorando al no sacar las notas que les hubiera gustado, así que después de cada examen llega una sesión de consuelo. Algo realmente intenso. 
  • Le he hecho una foto al “tótem”, como lo llaman ellos, que es el lector por el que tienen que pasar todos los alumnos al entrar al instituto, y con el que se registra la hora exacta de entrada. Hay un margen de unos cinco o diez minutos, y si un chico o chica no ha pasado su tarjeta, inmediatamente se envía un sms a los padres para avisarles. Me parece un sistema fantástico, pero claro, aquí tienen solo una entrada: todos los alumnos entran por el mismo sitio, y el tótem está siempre a la vista de los conserjes (otra institución aquí, ya hablaré de ellos otro día). Pienso en el Ítaca, con tantas puertas, y me imagino que a los pocos días estarían inutilizados dada la tendencia al vandalismo que hay en algunos alumnos. 

  • Y, siguiendo con el mismo tema, en el Liceo cada aula tiene un portátil, unos altavoces, un lector de DVD, el mando del cañón, etc. Los portátiles, si no recuerdo mal ahora mismo, sí están sujetos con el típico cable-candado, pero el resto de elementos están simplemente encima de la mesa y no parece que haya temor a destrozos ni robos. Creo que hay una mayor conciencia de respeto a lo colectivo por parte de los alumnos respecto a la que tienen los nuestros. Cada clase cuenta con dos papeleras (bueno, más bien son cajas), una para reciclar cosas de plástico y otra para papel. Son los propios alumnos los que se encargan de vaciarlas cuando están llenas, y se llenan bastante, porque no sé si he contado esto ya, pero aquí solo tienen un recreo de diez minutos en toda la mañana (de ocho a una, cinco clases de una hora), con lo que no es raro ver a los chicos comiendo algo entre clase y clase dentro del aula, ya que diez minutos no dan para nada. Costumbres distintas; cuando les hablo de nuestros dos recreos de veinte y veinticinco minutos se les abren ojos como platos. :-)
  • Aquí los sábados son lectivos y hay clase, pero los profesores tienen un día de la semana libre además del domingo. El día libre de Antonella es el sábado, así que yo también estoy ya libre para el fin de semana. Y además, cuando seleccioné las fechas no me di cuenta de que el lunes es fiesta nacional aquí. Es el 25 de abril, el día de la liberación italiana tras la segunda guerra mundial, así que tengo un largo fin de semana por delante. Anuncian lluvia, ya veremos, hasta el martes...

jueves, 21 de abril de 2016

Diario Parmigiano - Día 04


Hoy es el día que Antonella tiene menos clases, dos seguidas con el mismo grupo. Continuamos trabajando el texto del Arcipreste de Hita, pero hoy el original, y es Antonella la que guía el estudio. Lógicamente, les cuesta un poco más, pero como ayer tradujimos la adaptación al español moderno, tienen muchas pistas. Vuelvo a quedar sorprendido del nivel de conocimiento gramatical y literario que tienen: conocen las figuras literarias con sus nombres en español, sus definiciones (bastante mejor que yo, de hecho, que hace más de veinticinco años que no las repaso), y las reconocen perfectamente en el texto. 

Me apunto en la agenda que me gustaría charlar un rato con Rauliana, la “professoressa di sostegno”. Es una de las profes que hizo ayer el examen y con la que estuvimos cenando. Charlamos muy brevemente, pero la función del profesor de apoyo, y tengo la impresión de que todo el tratamiento de la diversidad es muy diferente aquí en Italia, así que a ver si consigo coincidir con ella en algún rato que tenga libre y charlamos sobre cómo hacen las cosas aquí. 

Ayudo a Antonella a buscar alojamiento en Zaragoza para cuando venga en mayo, y hasta ahora es el día que más libre he estado. He aprovechado la tarde para dar un paseo tranquilo por el centro histórico. Parma es una ciudad agradable y bonita, con un casco histórico que se recorre con placer. No es Florencia ni Roma, pero la impresión que voy teniendo y que se confirma a medida que pasan los días, es que es una ciudad fácil de vivir.